LA INDUSTRIA FORESTAL PROFUNDIZA SU RECONVERSIÓN ANTE LA BAJA DEMANDA

La cadena foresto-industrial argentina atraviesa un escenario de estancamiento y reconversión, de acuerdo con el informe de coyuntura correspondiente a julio de 2026 elaborado por el ingeniero Gustavo Cetrángolo para la Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines (FAIMA).

El documento señala que el mercado doméstico continúa operando dentro de una «meseta baja», mientras el consumo de madera registra una caída del 40% respecto de los máximos históricos recientes.

La contracción está vinculada en el informe con la debilidad del consumo interno y la paralización de la construcción y de la obra pública, en un contexto marcado además por el deterioro del poder adquisitivo, la morosidad y las dificultades de acceso al crédito.

Frente a la retracción del mercado interno, las exportaciones aportaron un mecanismo de compensación parcial para una parte de las empresas del sector. Durante los primeros siete meses de 2026, los envíos externos permitieron colocar alrededor de 250.000 metros cúbicos adicionales, equivalentes aproximadamente al 10% del volumen total de producción.

Sin embargo, el informe señala que este incremento benefició principalmente a compañías con capacidad financiera, tecnológica y comercial suficiente para sostener operaciones internacionales. En ese marco, Cetrángolo advierte que «la industria de la construcción (el gran generador de empleo no calificado) no despega y el sector de la madera es uno de los afectados, no pudiendo la exportación paliar la situación».

El comportamiento de los principales productos mostró diferencias significativas durante el período analizado. Las exportaciones de madera aserrada de pino crecieron 31,7% interanual, impulsadas por la demanda de mercados asiáticos y de Estados Unidos, mientras que las molduras de pino aumentaron 18,7%, favorecidas por la demanda vinculada con la construcción y la remodelación estadounidense.

En el caso del contrachapado de madera, las ventas externas registraron un incremento interanual del 341%, pese a una disminución del 34,27% respecto del mes anterior, en un comportamiento que el informe caracteriza como atípico para una actividad históricamente importadora.

La Dirección Nacional de Desarrollo Foresto-Industrial convocó además a fabricantes para acelerar la obtención de certificaciones técnicas orientadas a consolidar el acceso a los mercados de la Unión Europea y Norteamérica.

El informe también registra una disminución de la actividad primaria y una creciente concentración industrial. La lectura de imágenes satelitales sobre las principales cuencas forestales permitió estimar una caída cercana al 30% en la cosecha respecto del máximo alcanzado en 2022.

De acuerdo con el documento, este comportamiento estuvo acompañado por una concentración progresiva de la producción primaria y de la primera transformación en un número menor de aserraderos, particularmente aquellos con una escala suficiente para distribuir los costos fijos y afrontar las exigencias vinculadas con el transporte internacional.

A esto se sumaron los altos costos logísticos, la falta de crédito y el encarecimiento de los insumos, factores que incidieron sobre la rentabilidad general de la industria.

En este contexto, el informe de FAIMA describe una dinámica caracterizada por variaciones de la demanda dentro de niveles reducidos y por una mayor dependencia de las exportaciones entre las empresas con capacidad para acceder a mercados externos. «Desde la industria se siguen marcando subidas y bajas de demanda dentro de una meseta baja. La producción se concentra en menos jugadores. Las empresas más sólidas financiera, tecnológica y comercialmente son las que han nivelado su producción a través de la exportación, pero para todas la rentabilidad se ha resentido severamente. Aparecen nuevos actores no tradicionales, mientras otros deben intensificar envíos al exterior asumiendo costos logísticos límite para mantener a raya los costos fijos y el empleo», señala el documento.

El reporte agrega que, aunque algunas compañías lograron sostener sus niveles productivos mediante ventas externas y desarrollo comercial, la rentabilidad disminuyó de manera significativa.

La evolución de la construcción constituye otro de los factores centrales señalados en el análisis. El Índice Sintético de la Actividad de la Construcción registró en junio una contracción de 4,14% respecto de mayo y una variación interanual positiva de apenas 0,6%.

Por otra parte, los permisos de construcción aprobados en 246 municipios aumentaron 4,3% durante los primeros cinco meses de 2026 frente al mismo período de 2025, aunque el informe aclara que este indicador no implica necesariamente el comienzo efectivo de las obras.

La encuesta cualitativa realizada por el INDEC entre empresas del sector reflejó además que el 71,1% de las firmas vinculadas con la obra privada esperaba mantener sin cambios su nivel de actividad durante los tres meses siguientes, mientras que el 16,8% anticipaba una reducción y el 12,1% preveía una mejora. En la obra pública, el 52,8% no esperaba modificaciones y el 29,2% proyectaba nuevas caídas.

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